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Asimismo también se define la gratuidad, situación que permite a todos los niños y jóvenes de Chile poder acceder a la educación sin que su familia deba incurrir en gastos de ninguna especie, lo que en muchos casos genera que el ahorro sea bastante significativo. Otro de los objetivos que se establece y es de suma importancia es la no selección, sistema que indica que los colegios educacionales no pueden aplicar ningún tipo de procedimiento a los alumnos para su incorporación al sistema educativo, posibilitando a las familias la elección
ideal al establecimiento en que quieren que sus hijos(as) estudien. Es decir los colegios abren sus puertas evitando con ello entre otros aspectos, la discriminación social, religiosa, académica, conductual, económica, sexual, de género, etc. generando una situación de igualdad y equidad en cuanto a oportunidades.

La ley manifiesta que “la educación inclusiva implica que todos los niños y niñas de una determinada comunidad aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una discapacidad.” A partir de ésta premisa los establecimientos educacionales se organizan y se preparan para atender las múltiples demandas educativas que necesitan satisfacer los estudiantes.

 

Actualmente, los recursos que otorga el estado por subvenciones escolares que solventan los gastos que considera la atención de estas demandas, en un gran porcentaje están focalizados en la contratación del recurso humano profesional e idóneo, que puedan colaborar y apoyar la trayectoria escolar de cada estudiante, de esta forma se generan cambios constantes en los establecimientos y en su composición interna. La educación ya no sólo es parte de la función de los docentes, también se agrega el recurso humano que asiste y colabora directa o indirectamente con  ellos  y a eso se suma una gran cantidad de profesionales, entre los que se pueden encontrar a psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, kinesiólogos, asistente sociales, entre otros. Por lo tanto la Escuela  busca la organización más adecuada, considerando el contexto y cultura del lugar en que se encuentra ubicada, para que este equipo multidisciplinario en conjunto con los docentes  intervenga atendiendo y apoyando a los estudiantes e idealmente satisfagan las más variadas  necesidades que ellos tienen, es aquí en donde se hace el mayor esfuerzo y  se echa mano a  toda  la creatividad y experiencia de los equipos escolares. Dar solución a las demandas involucra poner al servicio de los alumnos todas las capacidades profesionales y humanas de quienes los atienden,  presentemente las escuelas hacen el esfuerzo para avanzar por este camino, el de lograr una educación inclusiva, en donde todos cuentan y son importantes, donde un pequeño avance también es significativo.

Atender la diversidad, parte fundamental de la inclusión, las escuelas lo han entendido como una dimensión nueva que en cada momento va originando nuevos desafíos y que para enfrentarlos es necesario  involucrar  a otras instituciones de la comunidad  que puedan aportar en el propósito que se ha definido.  Es por ello que hoy se abre y se busca crear alianzas, redes de colaboración mutua con otras instituciones estatales y también particulares, asegurando con esta iniciativa posibilitar una mejor atención a las demandas de los estudiantes.

Entonces, por un lado tenemos que el estado asegura recursos para que ningún niño se excluya de la oportunidad de educarse y otorga condiciones para que las familias no tengan impedimentos para que sus hijos se eduquen desde la etapa pre-básica hasta la etapa de enseñanza media. Y por otro, la Escuela que utiliza esos recursos para generar un  proceso de enseñanza aprendizaje de calidad dirigida al alumnado, forjando las condiciones más adecuadas para que cada uno de ellos tenga oportunidades reales de crecimiento y desarrollo personal, social y cultural. En síntesis, el estado provee los recursos y la escuela enseña en un contexto de inclusión, con el objetivo de lograr los aprendizajes necesarios en cada alumno, considerando la diversidad.

 El sistema educacional claramente demuestra estar organizado para aportar y ofrecer las instancias necesarias  en el crecimiento personal de cada estudiante, esta combinación estado y escuela hacen viable que cada uno de ellos tenga oportunidades efectivas de crecer y avanzar. De esta manera se promueve en forma intencionada la idea que el camino está pavimentado para poder, a través de la educación,  alcanzar  sueños personales y familiares.

Hoy el escenario educativo es más propicio que hace poco tiempo atrás para que los estudiantes puedan lograr a través de la educación un futuro promisorio, todo está al alcance de ellos, pero hay algo fundamental que no está dicho ni tampoco hay compromisos al respecto,  la participación y apoyo  de las familias en el proceso educativo de sus hijos. No basta con que el estado provea los recursos para que los niños y jóvenes asistan al colegio, tampoco es una tarea fácil para los establecimientos educacionales atender la diversidad en la compleja dimensión que ello representa, porque hacerlo significa  atender cada demanda, cada carencia, cada discapacidad de los estudiantes y eso para una institución consciente de su responsabilidad y compromiso con todos ellos es una tarea permanente, que necesita la ayuda de todos y especialmente de las familias. De acuerdo a datos extraídos de diferentes encuentros entre directivos y docentes de establecimientos educacionales, (que de ninguna manera es un dato estadístico oficial) queda la percepción respecto a la baja participación de los padres en actividades generales que se llevan a cabo, una debilidad instalada y que va en aumento, el poder de convocatoria de los colegios cada vez disminuye en forma sustancial. El cumplimiento con los reglamentos y normas de las escuelas aparece como una situación muy vulnerada y poco aceptada, es común ver que la lucha por los derechos es significativamente mucho mayor que la de los deberes, la necesidad que tiene el establecimiento de comunicarse con los padres hoy está supeditada a llamados telefónicos y que muchos veces esos teléfonos se silencian. En muchas oportunidades los estudiantes no asisten a clases y no hay justificación alguna, perdiéndose  una oportunidad de aprender que ya no se vuelve a repetir ni rescatar, situaciones socioemocionales que afectan al estudiante  en su avance escolar, no hay con quién conversarlas o simplemente no importan, entre muchas otras situaciones que ocurren en la realidad, independiente de la vulnerabilidad y el contexto de donde provengan esos estudiantes.

Indudablemente lo que necesita esta Ley de Inclusión para que sea efectiva y se haga una realidad, es que la comunidad educativa se ponga de acuerdo en responsabilizarse cada uno de sus roles, el que  se pueda avanzar en conjunto, en poder aminorar esas brechas de incomunicación, cooperación, desidia e indiferencia, que frente a la dificultad se pueda actuar en bloque, el estado provee, la escuela gestiona y la familia apoya. Sería un escenario ideal que la inclusión  funcionara de mejor forma y asegurase mejores y efectivos avances, independientemente de las  condiciones personales, sociales o culturales del alumnado, incluidos aquellos que presentan una discapacidad. El Estado y la Escuela tienen sus roles, responsabilidades definidas y son sometidos a control y evaluación permanente por la población que atiende cada uno, la pregunta es ¿quién controla y evalúa a la familia en el cumplimiento de sus responsabilidades? Detrás de un alumno exitoso hay una familia que apoya, detrás de un alumno feliz, hay una familia que crea los ambientes propicios para que alcance la felicidad, detrás de un alumno con sueños y proyectos hay una familia que ha promovido la superación y el logro.