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10 Nov

 

Muchas veces algunos padres solo se ocupan de satisfacer necesidades materiales para que sus hijos se sientan felices y al contrario de eso, tenemos niños insatisfechos, con recursos casi siempre desechables y que duran no más que el momento en que dejan de ser novedosos.

Más que lo material, el mejor regalo que se le puede hacer a un pequeño después de los dos años es que él aprenda a regular sus emociones y prepararlos para la vida, pues de esa manera ayudaremos a tener niños felices. Cuando ellos no pueden controlar una situación es normal que aparezca una rabieta, llore, se frustre y no pueda decir lo que siente, ya que no lo sabe.

Ser un buen padre no tiene recetas para todos los casos, pero hoy, hay muchas herramientas con las que puede cumplir con esta responsabilidad de la mejor forma y entender que todas las acciones que se hacen en los primeros años de sus hijos repercuten en su vida de adultos.